Menos ITIL y más Shakespeare: Cómo ser un gran CIO

Supongamos que te preocupa el futuro.

Por ejemplo, por la incertidumbre que existe en la economía global. O que estás preocupado por tu trabajo: tal vez no por perderlo, pero querés estar seguro de ser intocable. O mejor aún, vamos a suponer que realmente querés un ascenso.

¿Qué es lo primero que pensás? ¿Convertirte en un súper experto en lo que hacés, verdad? ¿Ser la máxima autoridad en tu área dentro de tu empresa (o en tu ciudad, o en tu país)? ¿Suena bien, no?

No.

Podés ser el súper especialista, y probablemente lo seas si te esforzás mucho (pero mucho, mucho). En cambio, veamos lo que Scott Adams dice acerca de ser extremadamente exitoso.

Scott Adams es el creador de Dilbert. Su libro The Dilbert Principle vendió más de un millón de copias, y estuvo en la cima de los best-sellers del New York Times. En caso que hayas estado viviendo dentro de una chapita de Coca-Cola, Dilbert es una historieta sobre la vida empresarial que se publica en 2000 diarios en 65 países. Scott hizo una fortuna con Dilbert.

Pero mirá sus dibujos. No es Da Vinci, eso seguro. ¿Cómo pudo tener tanto éxito?

Que nos lo diga él:

“Tuve éxito como dibujante con muy poco talento artístico, algunas habilidades básicas de escritura, un sentido del humor corriente y un poco de experiencia del mundo de los negocios. Dilbert es una combinación de todas esas habilidades. El mundo está lleno de mejores artistas, escritores más inteligentes, humoristas más divertidos y personas con más experiencia en los negocios. Lo raro es que cada una de esas modestas habilidades se junten en una persona. Así es como se crea el valor”.

Las palabras de John de Hart, un exitoso emprendedor, vienen a mi mente. Él no lee cada libro de negocios que se publica, prefiere leer sobre otras cosas: “así puedo pasar más tiempo jugando con mis hijos y más tiempo leyendo libros que estimulan la parte de mi cerebro que no es de negocios”.

Esta es la clave: si lees menos sobre tu actividad principal (considerando que ya alcanzaste un nivel profesional adecuado), podés ser mucho mejor en ella, desarrollando otras habilidades.

Si fuiste ascendido de una posición técnica a CIO, está claro que el liderazgo y las habilidades comunicacionales te van a llevar más lejos que leer tecnicismos sobre motores de virtualización. Y si estás en una posición más técnica, podrían hasta tener más impacto.

Las habilidades interpersonales tienen una importancia primordial. Tom Peters, enojado como suele estar, me lo gritó en la cara en un seminario en Barcelona: ¡Las personas son la parte difícil! ¡Los números son la parte fácil!

Hay un gran artículo sobre cómo un técnico decidió que para ser mejor informático tenía que aprender filosofía. En “De tecnólogo a filósofo” (From Technologist to Philosopher), Damon Horowitz dice: “Tener una sensibilidad más humanística me ha hecho mucho mejor técnico de lo que era antes. Ya no veo al mundo desde los ojos de una máquina”.

Lo bueno es que una vez que sos bueno en más de una cosa (no trivial), sos intocable.

Entonces dejá de leer manuales técnicos y empezá a desarrollar el lado derecho de tu cerebro. Menos ITIL y más Shakespeare.

Inscribite en un curso humanístico, o al menos, leé algo muy bueno, como La Cartuja de Parma. No te van a ascender inmediatamente, pero te va a convertir en una mejor persona. Más sana, más feliz. Y (que el cielo no lo permita), si alguna vez pisás la cárcel, como Fabrizio, el protagonista, ya habrás aprendido cómo sobrevivir.

2 pensamientos en “Menos ITIL y más Shakespeare: Cómo ser un gran CIO

  1. Raul, dicen que las experiencias de vida de otros, nos ayudan o nos hacen reflexionar. Mi experiencia es comencé hace 32 años en el mundo de la Informática como programador, solo leía sobre 0 y 1 o sentencias de programación, encima estudiaba Sistemas y había pasado por la escuela técnica (técnico electrónico), una formula puramente de ciencias duras .
    Para llegar a hoy a desarrollarme como asesor y seguir siendo competitivo en el mundo de la tecnología, tuve que pasar por un proceso de humanización como indicas en tu excelente artículo, llegando a convertirme hasta en Coacher Ontológico.
    Es cierto que, también tuve que estudiar nuevas tendencias o profesionalizarme en temas técnicos, pero mi proceso de crecimiento personal y profesional llego con los años de lectura y estudio de temas relacionados con las personas.
    Nosotros en la empresa, como nos dedicamos a cambio organizacional a través de buenas prácticas y estándares de TI, siempre mostramos una estadística que a fines de los 90 publicó la firma Xerox. La misma arroja que en un proyecto tecnológico, solo representaba el 15 % la tecnología misma (es decir, la punta de un Iceberg, lo que se ve), quedando el 85 % restante distribuido de la siguiente forma: 35 % para los procesos, 25% para las personas, y 25 % para la cultura.
    Por lo tanto, quien quiera ser competitivo deberá reinventarse como bien indicas vos, pero a mi entender complementándose con lo que viene estudiando hasta hoy.

  2. Julio, ante todo gracias por tus elogios y por tomarte el tiempo para escribir tu experiencia. Muy interesante todo lo que contás, y qué bueno ese camino que recorriste desde los ceros y los unos hasta tener tu visión de hoy. Para crecer como profesional, estoy convencido de que hay que crecer como persona, y lo bueno de ser mejor es que te permite vivir mejor. Gracias de nuevo.

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