Cómo ser un gran CIO (IV): dirigir una orquesta

En diciembre solemos hacer una reunión general de toda la empresa, en Barcelona. Nos gusta hacer cosas distintas cada año: tiro al arco, karting, recorrer la ciudad vieja compitiendo a ver quién encuentra primero una serie de claves históricas (lo que acá se llama gymkhana), cosas así. Y después ir a comer, claro. Sigue leyendo

Anticipo de “Cómo ser un mejor CIO (IV): dirigir una orquesta”

¿Dónde corno estuve metido? Bueno, por ahí. Fueron las fiestas de fin de año, estuve en Argentina, estuve en Londres, etc., pero en realidad no tengo excusa. Eso sí: el lunes les cuento mi experiencia dirigiendo una banda musical. ¿Qué tiene que ver con ser un mejor CIO, o un mejor CISO, un mejor gerente o un mejor padre? Todavía no lo pensé, pero tengo tiempo para pensarlo hasta el lunes.

Nos vemos.

Nada de ser un gran CIO… ¡sé un superhombre!

¿Que dónde estuve metido? Las últimas semanas, después de llegar de Buenos Aires, fueron moviditas. Estuve en Luxembugo, Amsterdam, Madrid, Mallorca, Londres, Barcelona (claro), en un castillo del siglo diez en Cardona (España), y seguro que me olvido de algún lugar, hablando con clientes y futuros clientes y analistas de la industria y siguiendo también mi eterna búsqueda de crecimiento personal. Fue genial y enriquecedor poder hablar con tanta gente de distintos países.

Una de esas charlas fue con un nadador de larga distancia de mar abierto que está a punto de conseguir la “triple corona” de natación. Qué tiene esto que ver con IT o con ser un mejor CIO (o CISO o CEO o, como siempre digo, con cualquier cosa que quieras ser) lo sabrás pronto, en el siguiente post.

¡Hasta la vista!

20 años y dos días

El 15 de noviembre de 1991 recibimos el primer pedido oficial de compra para un producto de software desarrollado por Tango/04 Computing Group, o sea, nosotros. La compañía de electricidad local, Hidroeléctrica de Catalunya, dos días después de una demo in situ, nos compraba VISUAL debugger, un depurador para AS/400 que yo había programado durante gran parte de aquel verano.

Acabo de ver la fecha, por casualidad, mientras trataba de impedir la destrucción de decenas de cajas llenas de viejas facturas. Es bueno ver esas hojitas de nuevo. También me di cuenta de que mandamos algunos faxes a Antonio Ariño, nuestro primer cliente (¡gracias por la confianza, señor!), con información sobre temas que no tenían relación, pero que a él le interesaban. Ey, siempre estuvimos tratando de agregar valor.

20 años y dos días pasaron desde entonces, y no tengo más que reconocimiento para los que hicieron posible Tango/04 (y Barcelona/04): compañeros de equipo, ex compañeros de equipo, clientes, partners, proveedores, fans, todos.

Gracias, veinte años de gracias, y mis más cálidas felicitaciones para todos.

Retirado!

Náh, no es que me haya retirado de la empresa. Es que estoy de retiro en el Parador de Cardona con los amigos de Entrepreneurship Organization. En teoría es para crecimiento profesional, pero siguiendo la tónica del post anterior, es más desarrollo personal que otra cosa. O quizás sea lo mismo. Lo bueno es que estamos en medio de la nada en una construcción del siglo X, y lo buenísimo es que hay calefacción del siglo XXI. E internet, divino tesoro, como habrán deducido. El lunes salgo para Holanda para nuestro Monitoring Symposium en Amsterdam, pero intentaré ir posteando las miles de cosas que tengo pendientes. Y se acumulan. Teneme paciencia: lo mejor está por llegar. Como en la vida.